jueves, 11 de marzo de 2010

Para los que les gusten los acertijos

Cuento de Fran Quijano. En lugar de un minuto serán 5, pero merece la pena. GRACIAS FRAN.


¿Quiénes somos?

Imagina el lugar más seguro del mundo. Un lugar donde nada ni nadie jamás ha conseguido entrar. Un lugar tan bien protegido que no existe una persona en este mundo que sea capaz de contar que es lo que hay en su interior. E imagina ahora, que se te presenta la posibilidad de intentar entrar y averiguar qué es aquello tan preciado que debe haber dentro para que haya tal necesidad de protección y vigilancia. ¿Qué me dices? ¿Te atreves?


Yo me atreví, y como digo, imagina que se te da la oportunidad, porque aunque desearas con todas tus fuerzas encontrarlo, nunca lo hallarías, pues es el lugar el que te encuentra a ti. Y cuando lo hace, todo cuanto hubieras imaginado sobre el lugar sería erróneo. Yo pensé que me toparía con toda una fortaleza, un auténtico castillo, con altos muros de piedra tras un profundo foso infestado de cocodrilos hambrientos. Pensé que repartidos por toda la muralla, todo un regimiento de arqueros defendía sin descanso todo el perímetro del castillo. E incluso pensé que tras las enormes puertas de entrada a la fortaleza me esperaba un numeroso ejército de hombres armados, dispuestos a dar su vida por asegurar que nada ni nadie entre jamás. ¿Y qué fue lo que me encontré? Una casita. Una casita con una puerta y una alfombrilla donde ponía “Bienvenido ¿Quieres pasar?” ¿Cómo era aquello posible? Sospechaba que tenía que haber alguna trampa. Que no podía ser tan fácil. No obstante, con mucho cuidado, fui midiendo mis pasos y me acerqué poco a poco a la puerta. Extendí mi mano, agarré el pomo, y abrí la puerta lentamente. La habitación que había al otro lado estaba totalmente a oscuras. En ese momento dudé. ¿Merecía la pena correr el riesgo? ¿Por qué no seguir con mi vida y dejarlo pasar? Pero no, la curiosidad me mataba por dentro, así que fui decisivo, entré y cerré la puerta de golpe. Nada más hacerlo, la oscuridad se esfumó.

De repente, ya no estaba en una habitación, sino al aire libre. A mi espalda seguía estando la puerta, pero nada más. Podía volver sobre mis pasos cuando quisiera. Aún estaba a tiempo. Más cuando me vi rodeado por un foso bastante considerable. Sin embargo, mi orgullo me lo impedía. La única manera de avanzar era sobrepasando el agujero, pero sabía que físicamente no era capaz de saltarlo. ¿Qué debía hacer? Como empujado por alguna especie de fuerza interior, cogí carrerilla y salté. No sabía muy bien cómo, pero llegué al otro extremo del barranco. Tan sólo tuve fe en que lo conseguiría.

A lo lejos, pude distinguir una especie de instalación. Me apresuré y a escasos metros de distancia, me percaté de que era un edificio de dos plantas rodeado por una reja electrificada, vigilado por cámaras de seguridad y un guardia armado en la puerta principal. Estaba claro que ahí dentro estaba aquello que tanto valor tenía. Ya quedaba poco, sólo tenía que encontrar la manera de burlar todo ese sistema de seguridad. Pensé en toda la gente que habría llegado hasta aquí y se dio media vuelta. O la gente que lo intentó, y no lo consiguió. Y no estaba dispuesto a perder de ninguna de las dos formas. Pensé, que habría algo que ninguna otra persona había intentado. Así que me dirigí hacia la entrada con decisión y paso firme. Acto seguido, el guardia exclamó con desprecio: “¿Quién eres y que quieres?” Con toda tranquilidad y sinceridad contesté: “Soy alguien que quiere saber qué es lo que hay dentro que es tan preciado, ¿Puedo pasar?” El guardia, sin mediar palabra, me abrió la puerta y me invitó a pasar.

Nada más entrar, el guardia cerró la puerta tras de mí. Ahora, me encontraba en una pequeña habitación y en el centro de la misma, había como una pequeña cúpula formada por varias barreras transparentes que protegían algo en su interior. Sin embargo, no se podía distinguir qué era. Examiné la cúpula y toda la habitación de arriba abajo y no encontraba ninguna manera de deshacerme de aquellas barreras. Estaba a punto de darme por vencido. Pero de nuevo, no podía terminar así. Había llegado más lejos que nadie. Tenía que averiguar la forma de conseguir traspasar esas barreras. Me senté a meditar y a pensar alguna solución. Al cabo de cinco minutos, automáticamente, una de las barreras se abrió. ¿Cómo lo hice? Seguí sentado, intentado dar con la clave, pero nada. Entonces, otra de las barreras se abrió. Empecé a entender que era cuestión de tiempo, y que si tenía la paciencia suficiente, todas las barreras se abrirían. Y así fue. Finalmente, después de varios días y semanas allí encerrado, lo conseguí. Me acerqué a la cúpula, ya abierta, y al fondo… encontré un espejo. Lo cogí y me miré en él. Por más que lo miraba tan sólo veía mi reflejo. ¿Qué clase de broma pesada era ésta?

Pues… la verdad, es que no era ninguna broma. Encontrarme con aquel lugar misterioso era lo mejor que me había pasado en la vida. Y no es el único lugar que existe. Hay millones y millones de lugares por todo el planeta. Cada uno de nosotros somos uno de esos lugares, especiales e irrepetibles. Cada uno de nosotros posee sus propias pruebas que otras personas han de pasar para llegar hasta quienes realmente somos. Y sinceramente, esas pruebas son tan duras como lo exigentes que queramos ser con los demás. Cada uno establece sus normas y sus límites. Y yo, me topé con una persona que me pedía que fuera decisivo y que tuviera fe en ella, así como que fuera sincero y paciente. Y como prueba final, que dejara de mostrar mi fachada, mi disfraz, mi reflejo…. Debía dejar de verme reflejado en el espejo, para lo cual era necesario que me diera a conocer como era realmente. Sólo entonces, fui capaz de verla como era ella. Llegar hasta ahí no fue fácil, y me llevó mucho tiempo, pero mereció la pena.

Por lo general, nadie confía plenamente en otra persona, y para que eso sea posible, esa persona debe demostrarle que es de confianza pasando satisfactoriamente las pruebas correspondientes. Y es que la confianza es difícil de conseguir, aunque más complicado es recuperarla después de haberla perdido. Es algo que hay que cuidar. Es algo por lo que hay que luchar. Así que dime, ¿estás dispuesto a luchar? ¿Si te encuentras con un lugar de éstos, intentarías descubrir qué hay dentro? ¿Correrías el riesgo? Espero que sí. Es algo que jamás olvidarás.

viernes, 5 de marzo de 2010

Usando Twitter.

¿Cómo crear y sincronizar twitter con tu blog?Muy sencillo. En primer lugar sóĺo tienes que crear una cuenta de twitter a través de su página web http://twitter.com/. Para ello deberás introducir tus datos (nombre de usuario, contraseña y preferencias) siguiendo los pasos que te indica la interface de twitter.
Una vez hayas creado tu cuenta y comenzado a postear tweets, pincha en la parte superior derecha de tu página principal de twitter donde pone "Configuración" y una vez allí pincha en "Perfil".
Encontrarás la opción de incorporar tu dirección web o tu blog a twitter y debajo un mensaje similar a este :

¿Tienes una página web o un blog? Escribe la dirección aquí.
Pincha en el enlace y posteriormente en "Mi sitio web" y luego en "Widget de perfil", allí podrás configurar la apariencia de twitter en tu blog o sitio web. Cuando hayas terminado, pincha en "terminar y guardar código".
Aparecerá por defecto twitter como un nuevo gadget en tu blog. Acepta y guarda las novedades y...¡Ya puedes disfrutar del acceso a twitter desde tu blog!
 


jueves, 4 de marzo de 2010

Establece tus prioridades

Para aquellos que siempre tienen prisa... les dedico el cuento de hoy.
Espero que os guste =)

EL FRASCO DE VIDRIO Y EL CAFÉ
Autor: Partap Singh

Un profesor, delante de sus alumnos de la clase de filosofía, sin decir ni una palabra, tomó un frasco grande de vidrio y procedió a llenarlo con pelotas de golf. Después preguntó a los estudiantes si el bote estaba lleno. Los estudiantes estuvieron de acuerdo en decir que sí.

El profesor cogió una caja llena de perdigones y los vació dentro del bote. Éstos llenaron los espacios vacíos que quedaban entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntar de nuevo a los estudiantes si el frasco estaba lleno, y ellos volvieron a contestar que sí.

Después, el profesor tomó una caja con arena y la vació dentro del frasco. Por supuesto que la arena llenó todos los espacios vacíos y el profesor volvió a preguntar de nuevo si el frasco estaba lleno. En esta ocasión, los estudiantes le respondieron con un sí unánime.

El profesor, rápidamente, añadió dos tazas de café al contenido del frasco, y, efectivamente, el café llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían. Cuando la risa se fue apagando,

El profesor les dijo:

- "Quiero que os fijéis en este frasco, que representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes, como la familia, los

hijos, la salud, los amigos, el amor, cosas que nos apasionan.

Son cosas que, aunque perdiéramos el resto y nada más nos quedasen éstas, vuestras vidas aún estarían llenas.

Los perdigones son las otras cosas que nos importan, como eltrabajo, la casa, el coche... La arena es el resto de las pequeñas cosas.

Si primero pusiéramos la arena en el frasco, no habría espacio para los perdigones, ni para las pelotas de golf.

Lo mismo sucede con la vida. Si utilizáramos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, no tendríamos nunca lugar para las cosas realmente

importantes.

Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad.

Juega con tus hijos, concédete tiempo para ir al médico, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o tu afición favorita.

Siempre habrá tiempo para limpiar la casa, para reparar la llave del agua. Ocúpate primero de las de las cosas que realmente te importan. ESTABLECE TUS PRIORIDADES. El resto solo es arena".

Uno de los estudiantes levantó la mano y le preguntó qué representaba el café. El profesor sonrió y le dijo:

-"¡¡ Me encanta que me hagas esta pregunta!! El café es para demostrar que aunque tu vida te parezca llena, siempre hay un lugar para dos tazas de café con un amigo..."


martes, 2 de marzo de 2010

Cambio de rumbo

Debido a peticiones del público he decidido cambiar un poco el rumbo de mi blog, imbiscuyéndome en temas más amplios pero sin dejar de lado la microliteratura.
Hoy el cuento no será escrito por mí, pero tiene mucho que ver con mi filosofía y la de muchas personas como yo: Carpe diem.

Espero que os guste:
Cuento para pensar: "HOY" (Carpe Diem)




HOY PUEDE SER UN GRAN DÍA

lunes, 1 de marzo de 2010

Para los torpes

Quien más y quien menos, todos hemos tropezado dos veces con la misma piedra. Pero, ¿sabían que esa piedra también tiene sentimientos? Sí, se llama Pierre. Y precisamente el otro día estuve hablando con ella.
El caso es que tenía un gran problema. Sufría graves jaquecas que le hacían la vida imposible. Había acudido al médico en repetidas ocasiones, pero no había dado con una solución definitiva.
La verdad es que no hizo falta que me insistiera mucho para que le ayudara con su problema. Creo que en parte me sentía culpable de sus males porque yo también pertenezco a ese alto porcentaje de personas torpes que existen en el mundo, asique en seguida me puse a pensar una solución. Como la ciencia no había ayudado mucho, decidí probar con algo más tradicional, pero igualmente efectivo.
Decidí echar mano de mi "cajón de cosas valiosas sin valor" a ver si encontraba algo que pudieras serme de alguna utilidad. Tras buscar entre papeles arrugados, monedas oxidadas, lapiceros sin punta y bolis gastados, encontré un muñeco de Playmobil vestido de bombero. No sé muy cuanto tiempo podía llevar viviendo allí ese bombero, pero el caso es que su atuendo me dió una gran idea.
Fui corriendo a la cocina, abrí una nuez y me la llevé a la boca. No porque sean buenas para el cerebro, no. Su función era mucho más importante: Cogí una de las mitades de la cáscara que había quedado sobre la mesa y le hice un par de agujeros a través de los cuales pase una cordel ( también sacado de mi "cajón de cosas valiosas sin valor"). ¡Por fin había encontrado la solución definitiva! Un casco era todo lo que necesitaba Pierre. En cuanto lo tuve construido se lo regalé junto con la promesa de mirar más atentamente por donde piso.

               Elena Maura 1/3/10